No
sólo a través de nuestros actos realizamos actos machistas, sino también a
través del lenguaje. El lenguaje como vinculo de comunicación influye tanto en
el machismo como en la reproducción del llamado sexismo.
Pero
¿qué es machismo y sexismo y cómo influye en la sociedad? Bien, el machismo según la RAE, es la actitud de
prepotencia de los hombres respecto a las mujeres y el sexismo es la discriminación que se ejerce sobre un individuo por cuestiones
de su sexo.
El
machismo tanto el sexismo son construcciones
culturales, con estas construcciones damos paso a concebir los roles de cada
género impidiendo que se creen roles diferentes o diversos a los ya construidos
socialmente y se les da el significado de antinatural.
Si
bien el sexismo y el machismo van ligados, es porque el machismo es un
subconjunto del sexismo y esto nos afecta a todos, no sólo a las mujeres a
pesar de que las cifras mundialmente indiquen que son las que más sufren, pues
tan sólo en Colombia cada 2 días y medio una mujer es asesinada por su pareja o ex pareja según declaraciones ante la ONU en
el 2015 de la consejera presidencial para la equidad
de la mujer Martha Ordoñez. Sino los hombres
tampoco escapan de estas construcciones sociales, pues según datos de medicina
legal, entre el 2015 y 2016, 69 hombres
murieron y 13. 213 resultaron heridos por
sus parejas y ex parejas.
Al dar estas cifras, ni mujeres ni
hombres escapan de estas construcciones sociales que nos imponen desde pequeños
a través de comportamientos y que en muchas ocasiones terminan en violencia,
eso analizado desde el contexto de mi país.
Tenemos diversos comportamientos a
nivel de nuestros actos y del lenguaje que a veces no nos percatamos o ya nos
parecen tan común porque nos las enseñan desde pequeños y adicional, las usan
todos, que caemos en el error de cometerlas sin ser conscientes que caemos en sexismo y machismo. Pues sí, usted puede tener el sexismo delante sin darse cuenta que lo está reproduciendo a pesar
que cree estar en contra de estas construcciones sociales que llevan a la
desigualdad social.
Desde comportamientos tan comunes
como abrirle la puerta a la mujer, porque te enseñaron desde pequeño a ser
“decente y respetuoso” o darle paso cuando se abre una puerta, o cederle la
silla a una dama. Desde prejuicios que los hombres no son buenos para cambiar
pañales y atender a los bebes porque ese oficio lo hace la mujer; o cuestiones
como que, en la primera cita, el chico sea el que invite porque así es el comportamiento
social mayoritario. También que la publicidad sea tan sexista que utilice más a
la mujer como objeto sexual a la hora de sacar productos, o que los productos
de los hombres los relaciona con fuerza, con poder entre otras, en cambio a las
mujeres, nos identifican con sensualidad, delicadeza y belleza, no te parece
algo injusto, ¿por qué nosotras no nos podemos empoderar y ser fuertes?
Quizá también te ha tocado
aguantarte piropos así sean medianamente respetuosos y lindos, ¿cuántas veces
los piropos van de parte nuestra en las calles y les crean inseguridad o miedo?,
no está mal si te dicen, “oye estás muy linda”, o “estás muy guapo”, aunque
socialmente hablando son más los piropos en las calles de hombres a mujeres que,
al contrario, además se dan sin el consentimiento debido de la otra persona,
pero lo peor no es sólo que se diga, sino que se acepta. O que los chicos
defiendan su hombría haciendo récord de con cuantas mujeres se acuestan, pero
si lo llega hacer una mujer, es una zorra.
Dentro de las expresiones
lingüísticas como: los hombres no pueden llorar por que o sino son unas
niñitas, o que eres un mariquita, ofendiendo además de eso a otra comunidad, la
del LGBTI que también han sido blanco de expresiones como estas, o que pareces
un macho por x o y expresiones o porque te gusta el fútbol o no usas falda.
Hay situaciones que vienen desde el hogar,
las chicas no pueden alzar cosas pesadas, eso lo hace un chico, o la chica es
la que lava los platos, barre y trapea y cuida a sus hermanitos. Además de que
se le perdona al hombre que sea desordenado, pero a la mujer no, porque ella
tiene que ser limpia y delicada.
Desde niños te van diciendo como
actuar y vestirte frente a determinado sexo, como que los niños juegan con
carros y las niñas con muñecas y cocinitas, adicional, los deportes como fútbol,
béisbol o rugby son deportes para hombres y los chicos no pueden ser bailarines
porque los maricas son sólo los que pueden ser bailarines, porque es un mundo
de chicas.
De echo desde ritos como el
matrimonio, absolutamente machistas, porque el hombre es el que debe pedirle
matrimonio a la mujer y comprar los anillos, adicional, la mujer se debe vestir
de blanco porque significa castidad y virginidad, cosa que más de una no tendrá,
y no es algo negativo, en lo absoluto, lo negativo es todo el significado del
rito porque además el hombre se viste de negro y para él no son significativos
esos pedidos, porque el es el macho.
Peleas tan comunes en el hogar, por
pensar en quién es el que lo sostiene y con eso la mano de divorcios y peleas
frente al otro género, pero el hombre debe llevar el sustento a la casa, porque
como se va a dejar mantener de la mujer. En el trabajo una mujer no puede
ascender por su hoja de vida sino porque le abrió fácil las piernas al jefe, de
hecho, esa frase, la de las piernas, no se utiliza en los hombres, porque para
ellos es hombría, o pasa el llamado acoso laboral porque no se lo diste al
jefe.
Indefinidamente me podría quedar
dando más comportamientos y usos del lenguaje a través de estas dos construcciones
sociales que nos arraigan desde pequeños y
nos van moldeando a través del tiempo, a que existan prejuicios y etiquetas de
un comportamiento generalizado, a seguir estándares sociales porque o si no
eres raro o antinatural. O a veces sencillamente eres consciente de algunos de
estos actos, pero no haces nada para cambiarlo, ni siquiera con tu propia actitud,
porque vale más el qué dirán, que el qué es lo que quiero ser.
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