viernes, 16 de junio de 2017

CONSTRUCCIONES CULTURALES

No sólo a través de nuestros actos realizamos actos machistas, sino también a través del lenguaje. El lenguaje como vinculo de comunicación influye tanto en el machismo como en la reproducción del llamado sexismo.

Pero ¿qué es machismo y sexismo y cómo influye en la sociedad? Bien, el machismo según la RAE, es la actitud de prepotencia de los hombres respecto a las mujeres y el sexismo es la discriminación que se ejerce sobre un individuo por cuestiones de su sexo.

El machismo tanto el sexismo son construcciones culturales, con estas construcciones damos paso a concebir los roles de cada género impidiendo que se creen roles diferentes o diversos a los ya construidos socialmente y se les da el significado de antinatural.

Si bien el sexismo y el machismo van ligados, es porque el machismo es un subconjunto del sexismo y esto nos afecta a todos, no sólo a las mujeres a pesar de que las cifras mundialmente indiquen que son las que más sufren, pues tan sólo en Colombia cada 2 días y medio una mujer es asesinada por su pareja o ex pareja según declaraciones ante la ONU en el 2015 de la consejera presidencial para la equidad de la mujer Martha Ordoñez. Sino los hombres tampoco escapan de estas construcciones sociales, pues según datos de medicina legal, entre el 2015 y 2016, 69 hombres murieron y 13. 213 resultaron heridos por sus parejas y ex parejas.

Al dar estas cifras, ni mujeres ni hombres escapan de estas construcciones sociales que nos imponen desde pequeños a través de comportamientos y que en muchas ocasiones terminan en violencia, eso analizado desde el contexto de mi país.

Tenemos diversos comportamientos a nivel de nuestros actos y del lenguaje que a veces no nos percatamos o ya nos parecen tan común porque nos las enseñan desde pequeños y adicional, las usan todos, que caemos en el error de cometerlas sin ser conscientes que caemos en sexismo y machismo. Pues sí, usted puede tener el sexismo delante sin darse cuenta que lo está reproduciendo a pesar que cree estar en contra de estas construcciones sociales que llevan a la desigualdad social.

Desde comportamientos tan comunes como abrirle la puerta a la mujer, porque te enseñaron desde pequeño a ser “decente y respetuoso” o darle paso cuando se abre una puerta, o cederle la silla a una dama. Desde prejuicios que los hombres no son buenos para cambiar pañales y atender a los bebes porque ese oficio lo hace la mujer; o cuestiones como que, en la primera cita, el chico sea el que invite porque así es el comportamiento social mayoritario. También que la publicidad sea tan sexista que utilice más a la mujer como objeto sexual a la hora de sacar productos, o que los productos de los hombres los relaciona con fuerza, con poder entre otras, en cambio a las mujeres, nos identifican con sensualidad, delicadeza y belleza, no te parece algo injusto, ¿por qué nosotras no nos podemos empoderar y ser fuertes?

Quizá también te ha tocado aguantarte piropos así sean medianamente respetuosos y lindos, ¿cuántas veces los piropos van de parte nuestra en las calles y les crean inseguridad o miedo?, no está mal si te dicen, “oye estás muy linda”, o “estás muy guapo”, aunque socialmente hablando son más los piropos en las calles de hombres a mujeres que, al contrario, además se dan sin el consentimiento debido de la otra persona, pero lo peor no es sólo que se diga, sino que se acepta. O que los chicos defiendan su hombría haciendo récord de con cuantas mujeres se acuestan, pero si lo llega hacer una mujer, es una zorra.

Dentro de las expresiones lingüísticas como: los hombres no pueden llorar por que o sino son unas niñitas, o que eres un mariquita, ofendiendo además de eso a otra comunidad, la del LGBTI que también han sido blanco de expresiones como estas, o que pareces un macho por x o y expresiones o porque te gusta el fútbol o no usas falda.

Hay situaciones que vienen desde el hogar, las chicas no pueden alzar cosas pesadas, eso lo hace un chico, o la chica es la que lava los platos, barre y trapea y cuida a sus hermanitos. Además de que se le perdona al hombre que sea desordenado, pero a la mujer no, porque ella tiene que ser limpia y delicada.

Desde niños te van diciendo como actuar y vestirte frente a determinado sexo, como que los niños juegan con carros y las niñas con muñecas y cocinitas, adicional, los deportes como fútbol, béisbol o rugby son deportes para hombres y los chicos no pueden ser bailarines porque los maricas son sólo los que pueden ser bailarines, porque es un mundo de chicas.

De echo desde ritos como el matrimonio, absolutamente machistas, porque el hombre es el que debe pedirle matrimonio a la mujer y comprar los anillos, adicional, la mujer se debe vestir de blanco porque significa castidad y virginidad, cosa que más de una no tendrá, y no es algo negativo, en lo absoluto, lo negativo es todo el significado del rito porque además el hombre se viste de negro y para él no son significativos esos pedidos, porque el es el macho.

Peleas tan comunes en el hogar, por pensar en quién es el que lo sostiene y con eso la mano de divorcios y peleas frente al otro género, pero el hombre debe llevar el sustento a la casa, porque como se va a dejar mantener de la mujer. En el trabajo una mujer no puede ascender por su hoja de vida sino porque le abrió fácil las piernas al jefe, de hecho, esa frase, la de las piernas, no se utiliza en los hombres, porque para ellos es hombría, o pasa el llamado acoso laboral porque no se lo diste al jefe.

Indefinidamente me podría quedar dando más comportamientos y usos del lenguaje a través de estas dos construcciones sociales que nos arraigan desde pequeños y nos van moldeando a través del tiempo, a que existan prejuicios y etiquetas de un comportamiento generalizado, a seguir estándares sociales porque o si no eres raro o antinatural. O a veces sencillamente eres consciente de algunos de estos actos, pero no haces nada para cambiarlo, ni siquiera con tu propia actitud, porque vale más el qué dirán, que el qué es lo que quiero ser.



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