Frente a temas de sexualidad encontramos el acoso sexual y abuso sexual, tema que debo recalcar por una experiencia no muy agradable, pero cuando hablo de ella siento liberación de toda culpabilidad. Por cierto, primer error, la víctima nunca se debe sentir culpable. Se debe señalar que hay ciertas diferencias en ambas, pero las dos son actos injustificables que se hacen sin el consentimiento de la otra persona.
El acoso sexual únicamente no apunta a tener sexo con la otra persona, sino tiene diversas conductas como que al acosador le de placer insinuarse, realizar comentarios inadecuados en los cuales te sientas intimidad@ y manosear a su víctima sin pasar a un contacto carnal necesariamente, en el abuso sexual además de lo anterior en ese si se llega a la relación sexual obligatoria y forzada que además puede llegar a maltratar a su víctima.
Es importante que a toda costa se sepa reconocer estos dos abusos que entre otras se pueden dar tanto en colegios, como en los núcleos familiares sin descartar médicos abusivos, si, médicos ya sean ginecólogos o que se dedican a la Kinesiología, o que sea quiropráctico, entre otras.
Es normal que estos especialistas tengan más acceso a tu cuerpo que otros, pues su especialidad lo amerita, lo que no es habitual ni se puede hacer, es abusar de su profesión para tener acceso del que sea sin tu consentimiento, es decir, desde piropos a tu cuerpo, hasta tactos en los que ya no te sientas cómod@, además de un acceso carnal desde leve hasta violento.
Esto conlleva a que a mí me pasó, y al comienzo solamente sabía que yo me había sentido diferente, que no era un masaje normal, además porque ya había tenido comportamientos como comentarios abusivos y salidos de tono ,pero luego me sentí absolutamente manoseada a lo cual se dio una impotencia de mi parte y no pude quejarme en lo absoluto, era como si estuviera paralizada, pero en mi cabeza sabía que no estaba bien.
Se dieron comportamientos como que en el lugar no se prendió la luz, pero en anteriores sesiones siempre se prendía, pero preciso esa vez no, aunque no estaba tan oscuro, pero aun así es importante y que el tipo estaba absolutamente tranquilo como si todo estuviera en orden, actuaba de la manera más casual posible.
Estaba absorta de lo que me había acabado de pasar y si bien el señor me pregunto para percatarse de que todo estuviera bien, como si nada, lavándose las manos como Poncio Pilatos , al finalizar la sesión por mi susto y parálisis no abrí mi boca, tan solo me fui destruida por mi incapacidad de defensión en ese momento y no estaba segura de lo que había pasado. Sabía que no era un abuso sexual, pero entonces ¿qué era, como podría definir aquello que me había ocurrido?.
Me sentía sucia, culpable e intimidada, mi confianza totalmente abusada pues esta la había puesto en un médico que supuestamente tenía ética y responsabilidad, además era conocido por algunos familiares. Pero no, no pude reaccionar, yo, la niña que dice la gente, “pelea mucho y es rebelde”, pero en ese momento para nada me sentí así, pues me sentí vulnerada por completo, pero lo que más me daba, era ira conmigo misma por no haber podido responder ante semejante situación.
Si bien más adelante decidí contar lo que pasó a personas que conozco entre esas a mi pareja, me di cuenta que eso, lo que me había pasado, era acoso sexual. Me di cuenta que contarlo me hacía caer en cuenta de lo vulnerable que estaba en ese momento y que no fue mi culpa, de hecho, en cualquier otra situación así no estuviera mostrando mi cuerpo, es injustificable aquel acto, pues siempre, lo más importante es tener el consentimiento de la otra persona, no solo para tocarla sino para todo.
Saber que está de acuerdo con lo que está pasando o va a pasar . Quise contar mi historia para que usted tenga en cuenta que existen estos actos y que en cualquier momento pueden ocurrir, para que se percate de las situaciones y de los comportamientos.
Tan sólo espero que esto le pueda servir a otra persona para liberarse o para prevenir.
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